¿Por qué los escritores que escriben en español se leen poco en países hispanohablantes distintos del suyo?: ideas de María Moreno y Javier Moreno

En [ el ojo fisgón ] he escrito varias entradas sobre las dificultades existentes a la hora de difundir la obra de los autores hispanoamericanos en otros países hispanohablantes distintos del suyo: “venir a españa para poder ir al país de al lado: ¿la paradoja de los escritores hispanoamericanos?”, “¿qué deben hacer los escritores hispanoamericanos para cruzar la frontera?” y “una cuestión de derechos”.

En estas entradas intenté dar cuenta de algunas razones que explicaran por qué es tan difícil encontrar en cualquier país latinoamericano un libro de un autor de otro país de la región. Para mí en ese momento estaba claro que la razón que explicaba este fenómeno era que un escritor chileno o mexicano que no fuera conocido en Venezuela o Perú difícilmente encontraría allí un editor local que apostara por publicar sus libros, que si en su propio país publicaba con un gran grupo transnacional éste sólo llevaría sus libros a otros países en caso de que se tratara de un autor de mucho renombre y que si esto llegase a suceder lo más probable sería que no vendiera más que unos cuantos ejemplares —sólo autores cuyo nombre es una marca posicionada como Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Arturo Pérez-Reverte o Isabel Allende están en capacidad de garantizar grandes ventas en cualquier país—.

La existencia de una lengua común debería dar pie para que los libros circularan con mayor fluidez de un país a otro e incluso para la creación de un mercado común. Sin embargo, parece que de momento en el ámbito hispanohablante las fronteras políticas pesan más que el hecho de contar con cerca de 500 millones de lectores potenciales —al cual claramente no se le está sacando provecho—.

> Lean el artículo completo de Martín Gómez @ El ojo Fisgón

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Cosas que pasan gracias a la concentración de la propiedad de la industria editorial

Ayer el periódico El Tiempo publicó una noticia titulada Habla el fundador de La iguana Ciega, editorial dedicada a la cultura de Barranquilla” y cuando entré me encontré con el siguiente anuncio publicitario de la filial colombiana de Planeta.

Teniendo en cuenta que en 2007 el Grupo Planeta compró el 55 % de la Casa Editorial El Tiempo, la aparición en el periódico de esta pieza publicitaria cuyo anunciante es su accionista mayoritario confirma que, como dije en mi entrada de ayer cuando hablaba sobre las razones que explican mi interés por la edición independiente, ‘de los grandes grupos editoriales ya se ha hablado demasiado bien sea porque pertenecen a estructuras que poseen sus propios medios de comunicación que actúan como órganos de difusión “de la casa” o bien porque tienen algún tipo de influencia sobre grandes medios ajenos a ellos’ y que ’se trata de empresas que cuentan con todo un aparato de producción, distribución, difusión y promoción propio’. Es curioso que este anuncio que da cuenta de la concentración de la propiedad de la industria editorial y de los medios de comunicación aparezca justo en una página cuyo contenido gira en torno a una editorial independiente.

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Jornadas sobre el libro electrónico en la Feria del Libro de Madrid, 2009

Los invitamos a ver los vídeos de las Jornadas sobre el libro digital -”Del Sinodal al digital”– que organizó el Ministerio de Cultura del Gobierno de España en colaboración con la Feria del Libro de Madrid.

Del Sinodal al digital

Por primera vez, como parte de las actividades del Observatorio de la Lectura y el Libro, el Ministerio organiza en el marco de la Feria del Libro de Madrid unas Jornadas sobre el libro digital. Bajo el título -no exento de enjundia y sentido del humor- Del Sinodal al Digital, expertos de varios ámbitos de la cultura debatieron y expresaron sus opiniones, experiencias y propuestas, tanto desde el punto de vista de los autores y sus derechos y desde la posición del sector editorial, como desde la perspectiva de la lectura y los lectores. Se trata de abordar la realidad y las consecuencias del libro en soporte digital. El sector del libro, pero también y de forma tanto o más intensa, los creadores y los lectores asisten como protagonistas a la ampliación de los horizontes de la lectura, gracias al soporte digital. Al mismo tiempo se han generado interrogantes y temores sobre cómo se protegerán lo derechos de autor y cómo se adaptará la cadena del libro a los nuevos soportes.

Son sus partes…

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Googlezon

Me llegó vía Luís Collado esta mañana el enlace del New York Times –”Preparing to Sell eBooks, Google Takes on Amazon“– y al rato leo en Comunicación Cultural que “Google planta cara a Amazon

Esta vez lo dicen en serio –dice Javier Celaya. Google ha dado un nuevo paso para la toma de decisiones estratégicas frente a Amazon. Ahora Google le ofrece a los editores vender Ebooks a través de su buscador.

El anuncio se ha hecho público en la convención anual de la BookExpo, en Nueva York. En las conversaciones mantenidas con los editores durante el fin de semana, Google señaló su intención de introducir un programa que permita a los editores vender directamente a los lectores las versiones digitales de sus libros por medio de Google.

Ya en Google, los usuarios pueden leer hasta alrededor del 20% del contenido de los libros. También se puede enlazar a directamente a Amazon.com y la web de Barnes & Noble para comprar cualquier libro o la versión electrónica de éstos. Sin embargo, Google se propone ahora permitir a los usuarios comprar directamente las ediciones digitales directamente desde Google.

Es muy probable que esta iniciativa sea muy bien recibida por los editores. No sólo porque la mayoría están de acuerdo en que Amazon parece querer controlar el mercado del libro. También porque Google promete que sus libros digitales va a poder ser leídos en todo tipo de soportes, incluidos los teléfonos móviles. Al contrario que Amazon, que sólo permite la lectura de sus Ebooks en su propio dispositivo Kindle.

Una buena noticia frente a la cerrazón de Amazon con su lector. Quizá esta iniciativa les haga replantearse su estrategia de negocio. Ahora sólo falta saber el precio para los libros electrónicos que va a proponer Google, junto a los editores.

¿Un gran paso en la relación Google vs Edición XXI… y un pasito hacia Googlezon?

> Googlezon

> Enrique Dans lo comenta en su blog…

> “Google opta por precios libres para el libro electrónico” (El País)

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¿Por qué el interés por las editoriales independientes?

Desde que abrí [ el ojo fisgón ] en febrero de 2007 la edición independiente es uno de los temas que más me ha interesado y de los que me he ocupado de una manera más o menos reiterativa y sistemática. A menudo me he preguntado por qué este tema me interesa tanto y ahora que el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) es una realidad vuelvo a hacerlo una vez más.

La respuesta es simple: en primer lugar, porque de los grandes grupos editoriales ya se ha hablado demasiado bien sea porque pertenecen a estructuras que poseen sus propios medios de comunicación que actúan como órganos de difusión “de la casa” o bien porque tienen algún tipo de influencia sobre grandes medios ajenos a ellos. Como bien lo dice la “Declaración internacional de los editores independientes por la protección y la promoción de la bibliodiversidad”, estos grupos ‘poseen los recursos económicos, los medios de comunicación y mecanismos de difusión’. En fin, se trata de empresas que cuentan con todo un aparato de producción, distribución, difusión y promoción propio y que, por lo tanto, tienen como medio natural un circuito distinto de aquel en el que a mí me interesa posicionarme.

Y, en segundo lugar, porque las editoriales independientes parecen ser el espacio donde tiende a ser mayor la apuesta por sacar a la luz nuevos valores y por publicar títulos cuya alta calidad literaria no necesariamente garantiza su rentabilidad comercial. Creo que catálogos como el de ImpedimentaMarbotMelusina,minúsculaNórdica y otras jóvenes editoriales independientes que están haciendo propuestas muy interesante y arriesgadas serían impensables en el seno de un gran grupo.

Aunque claro, hay sellos literarios como Seix BarralLumenAlfaguara que pertenecen a grandes grupos y que publican cosas de muy buena calidad. El problema es que desde hace varios años estos sellos vienen desdibujándose y lo hacen cada vez más porque en ellos conviven obras y autores de una calidad literaria muy dispar. En un sello mítico como Seix Barral, por ejemplo, hoy en día encontramos obras excelentes de figuras como Philip Roth, Carson McCullers, Julio Ramón Ribeyro, Octavio Paz o Don DeLillo al lado de saris rojos, pasiones indias, satanases,  estrategias de yo no sé qué y gárgolas. Es más clara la línea de sellos bastante buenos como MondadoriCaballo de Troya, de Random House Mondadori.

Tampoco se trata de sugerir que los editores independientes necesariamente son los garantes de una cultura del todo ajena a los intereses comerciales o que una editorial independiente debe ser una asociación dedicada a hacer obras de caridad a favor de la preservación de los bienes culturales. Como dicen Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez en El nuevo paradigma del sector del libro, ‘independencia no debería asociarse directamente a creatividad: “algunos editores económicamente independientes no son sólo tontos redomados sino también incompetentes notorios, que publican obras lamentables”.

Nota: la parte del fragmento citado de El nuevo paradigma del sector del libro que viene entrecomillada es a su vez una cita del libro La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad, de Gilles Colleu, hecha por Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez. El fragmento de El nuevo paradigma del sector del libro está en la página 41 y la cita de Colleu incluida en él está en la página 105 de La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad (ver el comentario de Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez a esta entrada).

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