La Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI) y la promoción del precio fijo

La Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI) abrió hace poco un blog en el que sus miembros están publicando no sólo las relatorías de las reuniones en las que toman sus decisiones operativas y planean las actividades que realizan, sino también documentos de reflexión alrededor de los temas que esta organización considera prioritarios. Entre estos temas quizás uno de los más importantes sea el de la promoción de la ley del precio fijo. Sin lugar a dudas la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro promulgada recientemente en México es un ejemplo relativamente cercano que es necesario tomar como referente si se tiene la intención de promover la instauración del precio fijo en Colombia —una medida que en cierta medida contribuiría a que la afirmación de Felipe Ossa según la cual ‘el universo del libro está al alcance de todos’ tuviera al menos un poco de validez en el contexto de la realidad colombiana.

Además del proyecto de promoción de la ley del precio fijo, la ACLI también está trabajando en temas como las actividades a realizar el Día del libro, la organización del Festival del Libro Infantil, la creación de un directorio de librerías y la formación para empresarios en derecho de la competencia.

Es interesante el trabajo de la ACLI y, por lo tanto, creo que vale la pena seguirlo. Iniciativas de este tipo son fundamentales, sobre todo en países con una tradición asociativa tan débil y un tejido social tan degradado.

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La asociación colombiana de libreros independientes (ACLI) y la promoción del precio fijo

La Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI) abrió hace poco un blog en el que sus miembros están publicando no sólo las relatorías de las reuniones en las que toman sus decisiones operativas y planean las actividades que realizan, sino también documentos de reflexión alrededor de los temas que esta organización considera prioritarios. Entre estos temas quizás uno de los más importantes sea el de la promoción de la ley del precio fijo. Sin lugar a dudas la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro promulgada recientemente en México es un ejemplo relativamente cercano que es necesario tomar como referente si se tiene la intención de promover la instauración del precio fijo en Colombia —una medida que en cierta medida contribuiría a que la afirmación de Felipe Ossa según la cual ‘el universo del libro está al alcance de todos’ tuviera al menos un poco de validez en el contexto de la realidad colombiana.

Además del proyecto de promoción de la ley del precio fijo, la ACLI también está trabajando en temas como las actividades a realizar el Día del libro, la organización del Festival del Libro Infantil, la creación de un directorio de librerías y la formación para empresarios en derecho de la competencia.

Es interesante el trabajo de la ACLI y, por lo tanto, creo que vale la pena seguirlo. Iniciativas de este tipo son fundamentales, sobre todo en países con una tradición asociativa tan débil y un tejido social tan degradado.

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El impacto de la crisis en el sector del libro español, según Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez

nteresantísimo el análisis que plantean Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez en su blog Paradigma Librosobre la manera como la crisis ha afectado hasta el momento y podría afectar próximamente a los distintos actores del sector del libro en España. Así empiezan los autores su entrada titulada “EN EL CORAZÓN DE LA CRISIS: El pinchazo de la burbuja editorial”:

‘Aunque sigue habiendo editores gurús que niegan la llegada de la crisis al sector del libro, si tienes la constancia de visitar y reunirte con libreros y jefes de compras, rápidamente deduces la evidencia de la irrupción de la crisis en el sector’.

El análisis está dividido en tres apartados: “Quién se ha resentido antes”, “Quien comienza a resentirse” y “Efectos generales sobre el sector”. Veamos el detallado y lúcido planteamiento de los autores:

Quién se ha resentido antes:

-Las cadenas y grandes superficies y las librerías con mucha venta institucional.

-Estas han sido las primeras en sufrir el impacto, esencialmente porque dependen del “tráfico” a tienda y de la compra por impulso.

-Las librerías con ventas institucionales, es decir, a bibliotecas, ministerios, facultades, bibliotecas publicas, etc… la morosidad administrativa a la hora de liquidar las compras les tiene en una situación desesperada.

Quien comienza a resentirse:

La librería tradicional.

A pesar de tener una clientela muy estable notan que esos clientes espacian más su visita a la tienda y su compra media es inferior, en número títulos y en volumen.

Efectos generales sobre el sector:

-Aumento de la profundidad de las devoluciones, esencialmente para liberar activos y reducir la financiación a terceros por parte de las librerías.

-Producto del aumento de las devoluciones se observa una disminución de la visibilidad de muchos títulos.

-Menor profundidad del fondo de catálogo en las tiendas.

-Implantaciones mucho más bajas y cautelosas.

-Compras más ajustadas.

-Compra media por cliente inferior en volumen y en el número de ejemplares.

-Menor visibilidad de títulos que no aseguren al menos una rotación potencial amplia.

-Liquidaciones menguantes de los distribuidores a los editores.

-Fuerte presión de las grandes cadenas sobre los editores para aumentar en algún punto el margen’.

De este análisis que parece basarse en un conocimiento cercano de la situación que examina me llama la atención que tiene en cuenta una cantidad de detalles lo suficientemente amplia para explicar sin simplificaciones los efectos que la crisis financiera mundial ha tenido hasta ahora y tendrá en un futuro próximo sobre el desarrollo de la actividad de distintos actores del sector editorial español.

Sería interesante saber qué pasa en otros países. En espacios como Book trade news from Book2bookthe Literary SaloonPublishers Lunch se referencian a diario varias noticias sobre reestructuraciones, reducciones de personal, cierres, disminuciones de beneficios, saldos negativos o fusiones y adquisiciones en imperios mediáticos, editoriales, publicaciones periódicas o cadenas de librerías de los Estados Unidos y el Reino Unido.

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Una visión pintoresca de la situación actual del sector editorial español en Le Monde

Todo parece indicar que ni siquiera la sección de libros de un periódico serio como Le Monde es ajena a la frivolidad de la prensa escrita generalista. El pasado jueves 26 de marzo el diario parisino publicó un artículo sobre la salud del sector editorial español titulado “C’est la crise : les restaurants ferment, les librairies ouvrent”“Ésta es la crisis: los restaurantes cierran, las librerías abren”

No creo que Bertrand sea precisamente un elemento representativo del gremio librero español y, por lo tanto, tomar la apertura de una tienda de esta cadena como un indicio de que la crisis no está afectando al sector del libro es tan falaz como afirmar que México es un país del primer mundo porque Carlos Slim es el tercer hombre más rico del planeta.

A mí no me interesa contribuir a reproducir el pánico que están creando los medios de comunicación alrededor de la situación económica ni alimentar injustificadamente el discurso de la crisis. No me atrevería a decir que el sector editorial español está en crisis pero tampoco que no lo está porque no he podido hacerme una idea del todo clara al respecto debido, en parte, a que no tengo suficiente información para afirmar una u otra cosa. Lo que sí puedo decir es que me alegraría que la crisis no lo afectara o que por lo menos no lo golpeara tan fuerte.

Con o sin crisis, artículos como éste no hacen más que despistar porque deducen falsas conclusiones a partir de datos y hechos reales puestos fuera de contexto. Para Jean-Jacques Bozonnet todo es color de rosa porque a partir de los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre producción editorial de libros en 2008 en España se refiere al aumento de los títulos publicados y de los ejemplares editados o al crecimiento del número de afiliados a las bibliotecas y del número de préstamos solicitados en ellas. Sin embargo, en ningún momento toca temas fundamentales para conocer la salud real del sector como el volumen de las devoluciones, la sobreoferta, la rotación de los libros en mesas de novedades, las cifras de negocios de los distintos actores de la cadena de producción editorial o los beneficios y las pérdidas de éstos.

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Una anotación de Txetxu Barandiarán sobre los cambios en el sector editorial

Txetxu Barandiarán anuncia en una entrada de hoy de convalor que ha sido invitado por la gente de Booktailors‘a colaborar de manera estable en su blog’ y reproduce su primera colaboración, cuyo título es “2009 ¿Año de cambios?”.

Del texto de Txetxu me llama particularmente la atención el siguiente fragmento:

‘El cambio, en este sector que parece que nunca muta, es constante y silencioso. Entre otras cosas, es así motivado ya por el pequeño tamaño de sus empresas, que hacen del mismo un pequeño hervidero donde hay de manera continua gente y proyectos entrando y saliendo, ya por el propio dinamismo de la creación, que es capaz de vencer las propias inercias de la industria’.

Con este texto constato una vez más que las ideas de personas cuya experiencia en el sector les ha permitido conocerlo bastante bien me sirven no sólo para entenderlo mejor, sino también para eliminar ciertos prejuicios que tengo con respecto a él. Este párrafo en particular me hace preguntarme si en realidad el sector editorial es tan conservador y reacio al cambio como lo percibo o si lo que pasa es que el hecho de repetir una y otra vez que su capacidad de adaptación es baja me impide ver las transformaciones que se están gestando en él.

Un aspecto de este párrafo que me parece clave es el que se refiere al pequeño tamaño de algunas empresas del sector, que según creo les da una enorme flexibilidad a la hora de enfrentarse a los tiempos de crisis y de transformaciones provocadas por la evolución tecnológica.

A propósito de cambios en el sector editorial, recomiendo echarle un ojo al blog Paradigma Libro. Detrás de él están justamente Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez, los autores de El nuevo paradigma del sector del libro—perteneciente a la colección Tipos móviles, de Trama editorial, que editan Manuel Ortuño y Txetxu—.

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