Los lectores digitales según Joaquín Rodríguez

Quienes en estos tiempos tan convulsionados pueden darse el lujo de desarrollar reflexiones de largo aliento parecen tener la capacidad de no perder la perspectiva en medio de la avalancha de transformaciones que pueden llegar a producirse en períodos tan breves en campos como el desarrollo de las nuevas tecnologías. Éste es el caso de Joaquín Rodríguez, quien en una entrada reciente de Los futuros del libro nos ofrece algunas consideraciones con respecto tanto a las ventajas de los libros digitales como a las dudas que éstos suscitan a propósito del proyecto Palabras mayores de la agencia literaria Carmen Balcells —del que tanto se habla últimamente y que hace poco José Antonio Millán analizó en detalle en Libros y bitios—.

El valor de la reflexión que plantea Joaquín es que en lugar de quedarse en el terreno de lo obvio y de los hechos ya conocidos por todos los que estamos interesados en este tema, hace algunas consideraciones interesantes acerca de ciertos aspectos mucho más complejos e inciertos de la cuestión que tienen que ver con el valor simbólico de cada soporte debido al vínculo emocional que como personas y como cultura establecemos con él, con su ergonomía o con su impacto sobre la forma como leemos y sobre nuestra comprensión de lectura. Y está claro que, por lo menos en nuestro medio, sólo unos pocos están en capacidad de hacer un aporte de este tipo —aparte de JoaquínJosé Antonio pienso en Enrique Dans y en Javier Celaya, por ejemplo—.

Dice Joaquín en su entrada “Grandes cambios (digitales) a la vista”:

Puede, sin embargo, que el tiempo de sostener mi tesis [según la cual “el futuro del libro es plural y que esa multiplicidad depende de dos factores fundamentales: la naturaleza del contenido digitalizable y la manera en que se consume o utiliza”] haya pasado o esté en trance de hacerlo. No pasaría nada, porque un blog no es otra cosa que un laboratorio de ideas a medio cocinar que valida o refuta sus hipótesis a medida que la realidad va imponiendo los hechos, pero aunque eso pudiera suceder, sigo pensando que existen dudas razonables que nos pueden seguir haciendo pensar que la explotación estrictamente digital de contenidos literarios es de una naturaleza distinta a la del resto de los contenidos. Me atreveré a enunciar, por eso, argumentos a favor y en contra de mi propia suposición. Comenzaré por las ventajas obvias:

1. Cualquier clase de contenido se produce ya digitalmente;

2. Su distribución digital es inmediata, no produce gastos adicionales de ninguna índole, y el concepto de agotado o descatalogado desaparece;

3. En todo caso, es un canal complementario o alternativo, no necesariamente exclusivo;

4. Los costes generales para los editores se abaratan, al poder prescindir de todos los gastos asociados a la producción, comercialización y distribución, al menos en gran medida;

5. Los precios para los compradores se reducen y la oferta, potencialmente, es ilimitada;

6. Los autores reciben, en concepto de derechos, una cantidad muy superior a la que obtienen por la venta de sus libros en papel;

7. Los nativos digitales, las generaciones nacidas en contacto permanente con los medios de producción y comunicación digital, encuentran en esta clase de intercambio y circulación de contenidos algo complemente natural, porque es su soporte connatural.

Y, sin embargo, ¿qué dudas razonables seguirían persistiendo? ¿Por qué ese cambio, más allá de las resistencias gremiales y las inercias empresariales, no cristaliza?:

1. Los libros electrónicos han demostrado su evanescencia, su mortalidad. La primera generación de libros electrónicos desapareció en muy pocos años y buena parte de los actuales también lo hará;

2. Algunos de los libros electrónicos que luchan por perdurar son de tecnología propietaria, en contra del principio que el libro sentó hace cinco siglos: formatos y códigos abiertos, interfaz consistente y duradero, dispositivos textuales adecuados a los procesos de racionalización humanos;

3. El significado de un texto depende de su expresión formal, de su encarnación material, de su representación espacial. El hecho de que un libro electrónico no sea todavía capaz de manejar esas “sutilezas” formales hace que todos los textos sean el mismo texto y que, por tanto, los significados se entremezclen, se confundan;

4. Un libro electrónico no tiene más remedio que forzar el formato original de un texto, uniformizarlo, deformarlo, desfigurarlo, y en esa operación inevitable algo intangible se pierde por el camino. La cuestión no es tanto la de su potencialidad (pueden acoger textos en diversos formatos), como la de su idoneidad para hacerlo;

5. Los jóvenes de la generación digital conviven con absoluta naturalidad con esos nuevos soportes, pero no sabemos todavía a qué clase de cerebro lector abocan las operaciones que están realizando. Puede que mejores, o quizás no;

6. Desde luego, a los que manejamos ejemplares en papel de determinadas obras, nos sigue pareciendo (me permito generalizar) que el papel encuadernado entre cartones preserva la identidad e individualidad de la obra completa, y mientras ese concepto de obra integral siga teniendo sentido, seguiremos acopiando ejemplares en papel;

7. El libro en papel está construido de tal forma que respeta el orden del discurso, el orden sucesivo de su racionalización, y está diseñado para amparar un tipo de relación que el libro electrónico todavía no puede propiciar: un tipo de relación íntima, introspectiva, silenciosa, entre el lector y el contenido, de manera que tanto nuestra disposición corporal, física, como intelectual y anímica, está determinada por esa relación casi fraternal entre el soporte y el lector.

Creo que estas consideraciones de Joaquín contribuyen a darle nuevos aires y rumbos a la discusión sobre los lectores digitales que armaron Roberto Angulo, Jorge, el editor Enrique Redel, de Impedimenta, y Martín Franco—y sobre la cual también se pronunciaron por otras vías Carola Moreno, de BaratariaNeus ArquésMaría Moreno, de Veintisiete letras— a raíz de mis entradas “el sony reader en acción: primeras impresiones”“dos miradas al negocio digital de carmen balcells: josé antonio millán y el país.

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Conversación con Manuel Ortuño de Trama Editorial

En la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) 2008 tuvimos la ocasión de entrevistar a Manuel Ortuño editor de Trama Editorial, coeditor de la revista Trama y Texturas y presidente de la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE). Durante la entrevista Manuel nos habló acerca de Trama Editorial, de la colección “Tipos móviles” que lanzó ésta durante el otoño pasado y del último numero de Texturas. Estos dos proyectos en particular surgieron ante la necesidad de abrir en nuestro medio un espacio de reflexión sobre el mundo del libro y de la edición con el propósito de suscitar un diálogo alrededor suyo.

Manuel define Trama como una editorial independiente que lleva ya cerca de una década ‘editando pocos títulos al año y que ha sido capaz de aglutinar alrededor suyo a muchos amigos y cómplices’. Según nos cuenta Manuel, de algunos de los miembros de esa red de personas que colaboran con Trama surgió hace dos años la idea de ‘sacar una publicación que pudiera suponer un espacio de encuentro para todos aquellos que sentimos una pasión por el universo del libro y de la lectura no sólo en España, sino también teniendo la mirada puesta en lo que se hace en América Latina’. En cierta medida Texturas es una respuesta a la falta de ‘espacios de reflexión, de debate y de crítica’ en el universo del libro en español, que ‘tiene tanta importancia y proyección pública’. Así pues, la revista —cuyo séptimo número acaba de salir y que ha tenido una muy buena acogida no sólo en el sector editorial sino también entre la prensa cultural— surge como ‘un instrumento a través del cual debatir, discutir, intercambiar, dialogar o criticar’.

Debido a la buena acogida que ha tenido Texturas en América Latina, durante la FIL se ha llegado a un acuerdo para ofrecer la revista en soporte digital de manera que se pueda consultar y adquirir en formato electrónico fuera de España. Manuel destaca las implicaciones que tiene este acuerdo para los lectores latinoamericanos, quienes de ahora en adelante podrán descargar los contenidos de la revista y superar las limitaciones geográficas, temporales y económicas que presupone el envío desde España de los ejemplares en soporte papel.

Por otro lado, Manuel nos presentó una colección que busca cubrir ‘un hueco importante en torno al universo de la edición’: se trata de “Tipos móviles”. Manuel destaca que a diferencia de los libros de vocación más bien técnica y formativa que está editando Tomás Granados en la colección “Libros sobre libros”, los títulos de “Tipos móviles” buscan abordar temas como la historia del libro, de la lectura, de la edición y de los editores.

Cada una de las dos primeras novedades de la colección “Tipos móviles” define claramente una línea editorial: mientras que El nuevo paradigma del sector del libro —de Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez—, pertenece a la de ensayo crítico sobre el mundo editorial, La sabiduría del editor —de Hubert Nyssen— se inscribe en la de reflexiones, memorias y recuerdos de los grandes editores ‘que han sido nuestros grandes maestros y el espejo en el que siempre nos hemos mirado’.

Entre las novedades de “Tipos móviles” para 2009 se encuentran las memorias de Tom Maschler —editor de Jonathan Cape— que salieron el año pasado en inglés, un título sobre el oficio del “negro” en el sector editorial y la recuperación de las memorias de Einaudi que se editaron en España a principios de los noventa y que actualmente están descatalogadas.

Además de rendirle un tributo a la imprenta de Gutenberg, el nombre de la colección evoca el espíritu de quienes conforman el entorno que colabora con Trama y el carácter descentralizado de este proyecto que funciona en red desde distintos lugares del mundo —diferentes ciudades de España, México o Argentina, por ejemplo—.

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La edición en EE UU busca salida

Se titula la noticia que me llega mi querido Jordi Nadal de Plataforma Editorial.

¡La crisis impulsa la adaptación del sector del libro a los esquemas del siglo XXI! comienza diciendo Barbara Celis en Nueva York para El País.

Las bibliotecas estadounidenses bullen. Pocos lugares pueden presumir de tener más clientes en plena crisis económica, según cuentan periódicos locales de todo el país. Leer libros sin tener que comprarlos parece una sana manera de entretenerse en el universo de austeridad que millones de personas en todo el mundo han decidido autoimponerse mientras el temporal de despidos e incertidumbre arrecia.

Mientras el cine y la música se adaptan a Internet, los editores van a la zaga

En cambio, cadenas de librerías como Barnes & Noble o Borders, empiezan a sufrir la escasez de clientes. “Los sábados solíamos estar sobrepasados. Mira esto hoy, es un páramo. Y los que hay, se leen las revistas y los libros en la cafetería y se van a casa sin comprarlos. Estoy seguro de que la empresa va a empezar a despedirnos a nosotros también”, comentaba hace unos días un empleado de una de las sucursales más céntricas de Barnes & Noble en Nueva York.

Los negocios no van bien en el mundo editorial. Esa librería, la más grande del planeta, con 40.000 empleados y casi 800 locales repartidos por todo Estados Unidos, lleva seis meses registrando una caída de sus ventas, que durante la temporada navideña encogieron un 7% respecto al mismo período del año anterior. Además, su cotización en Bolsa se ha devaluado a la mitad en apenas 10 meses. Uno de sus principales inversores, William Ackman Pershing Square Capital Management LP, acaba de anunciar la venta de todas sus acciones, y eso que aún no se han hecho públicas las cuentas de la empresa relativas al último trimestre, que no se auguran buenas.

Su principal competidor, Borders, la segunda librería del país, atraviesa una crisis aún más grave, con pérdidas continuadas a lo largo del año, falta de liquidez, acreedores pisándoles los talones y un bajón en las ventas navideñas del 12%. Tan mala es la situación que Borders se puso a la venta en primavera y ninguna empresa se atrevió a comprarlo. Para hacer frente a su propio caos se acaba de anunciar un cambio en su dirección, pero en el mundo del libro se rumorea que sus días están contados.

A esto hay que añadirle el goteo de despidos que han registrado todas las grandes editoriales estadounidenses, desde Random House, propiedad del grupo alemán Bertlesmann, a Simon and Schuster, del conglomerado CBS, o Harper Collins, brazo editorial de News Corporation. Hasta el mundo de las biblias, que en Estados Unidos son una importante referencia al tratarse del libro más vendido anualmente (25 millones de ejemplares en 2007), se prepara para el Armageddon: Thomas Nelson, la mayor editorial de contenidos cristianos del país, responsable del 36% de las ventas de biblias estadounidenses, despidió en noviembre al 10% de su plantilla.

Las ventas online en cambio, siguen subiendo, como demuestra el 17% de aumento que Amazon.com ha preanunciado respecto a sus resultados globales de 2008. Por eso hay quien asegura que el problema del mundo editorial no tiene ninguna relación con la crisis, sino con un sistema de negocio que se ha quedado obsoleto. “Los libros no suelen sufrir en tiempos de crisis porque son uno de los entretenimientos más baratos. El problema es que el mundo editorial hoy funciona de la misma manera que en el siglo XIX. Es muy ineficiente, así que esta crisis generalizada creo que nos va a venir bien para ponernos al día y adaptarnos al siglo XXI”. Lo dice un veterano de las letras, Mort Janklow, uno de los agentes más poderosos de la industria neoyorquina, responsable de Janklow & Nesbit, donde están representados entre otros Tom Wolfe, Thomas Harris, Al Gore y Daniele Steele, entre más de mil autores.

Sus palabras no parecen descabelladas: mientras la música ha transformado radicalmente su modelo de negocio y el cine y la televisión comienzan a hacerlo obligados por los cambios que ha traído Internet, el mundo del libro se ha quedado rezagado. “Las editoriales no controlan la distribución y pierden mucho dinero por ello. Todo se basa en apuestas, en probabilidades, nadie sabe realmente cuántos libros imprimir o reimprimir y además las editoriales tienen que hacerse cargo de lo que esas librerías inmensas no son capaces de vender. Todo eso tiene que cambiar, sobre todo ahora que los pequeños libreros se han visto obligados a desaparecer”, sostiene Janklow. En su opinión, las editoriales tienen miedo de los cambios que puede traer el mundo digital porque temen perder dinero. “Pero es que el negocio de la cultura nunca debería haber tenido como objetivo el ganar dinero a espuertas. Es ridículo gastarse millones en fiestas, viajes y cenas de lujo. Ahora todas las editoriales anuncian que se apretarán el cinturón. Normal. Lo absurdo es que vuelvan a despilfarrar cuando las cosas vayan bien. La cultura tiene que ser rentable pero no debería tener como objetivo el exceso”, asegura un agente que consigue para algunos de sus autores adelantos millonarios. “Pero eso me permite que otros escritores menos conocidos al menos puedan publicar y vivir de su trabajo”, se defiende.

Esos son los que más van a notar la crisis, afirma Janklow, puesto que las grandes editoriales no van a estar dispuestas a apostar por desconocidos. “Pero esto es sólo transitorio. Yo tengo mi propia teoría: en cinco años este negocio va a ser muy diferente. Y no va a ser el Kindle (el iPod de los libros) el que lo revolucione, me parece demasiado frágil. Yo creo que pronto se va a crear una impresora hiperveloz e hiperbarata que permitirá a la gente imprimir sus libros y encuadernarlos en su propia casa en cuestión de minutos. Y eso va a hacer que se pierdan muchos intermediarios por el camino”.

Y como ocurre con muchas revoluciones, puede que sean precisamente los pequeños quienes introduzcan grandes cambios: esta semana la editorial escocesa Canongate Books anunció que digitalizará todo su catalogo -450 títulos- y comenzará a añadirle extras a sus libros digitales. Nick Cave va a publicar con ellos la novela The death of Bunny Munro, para la que el cantante australiano está además componiendo una banda sonora que vendrá con su ebook. Y la novela Homicide, de David Simon, creador de The Wire, también aparecerá en digital acompañada por entrevistas con el autor y protagonistas de la serie. Jamie Byng, de Canongate, lo ve así: “No nos limitamos a copiar y pegar el contenido online. Estamos usando el medio, ahí es donde están las nuevas oportunidades. Sería una locura no tomar en serio los cambios que ya se están produciendo. La industria de la música aún está sufriendo por no haberlo hecho a tiempo”.

¿Qué hemos de esperar para este 2009? Juan Luís Orihuela, desde eCuaderno… 10 cosas que seguirán pasando en 2009 con los medios sociales

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La industria editorial en España: una excesiva producción y corta tirada para bajos índices de lectura

María Ganzabal *

La actividad de esta industria cultural, se desglosa en diversas actividades y distintos actores: selección de la obra, reproducción del material de la misma, distribución y transporte de los ejemplares y la venta directa.

El sector editorial español se caracteriza por unas elevadas cifras globales de producción y facturación, pero también por el desequilibrio en su distribución mundial. En la producción, Europa destaca por la cantidad de libros que publica, dentro de esta, los países que han liderado tradicionalmente la edición son Alemania, Inglaterra, Francia y España. En el lado de la facturación, EE UU destaca por ser el país que más factura por este concepto.

Frente a otras industrias, en el sector del libro todavía se mantiene el protagonismo de los grupos nacionales, por la tradición, la lengua o la consideración de este sector como valuarte de la “alta cultura”. Además, la penetración de los grupos multinacionales no ha derivado en la colonización cultural, puesto que los grupos tienden a nacionalizarse.

España se caracteriza por su importante actividad editorial desde hace años, inicializado en el comercio interior con el proceso de alfabetización y empujado por el mercado exterior gracias al empuje del mercado exterior por la situación privilegiada con respecto a Latinoamérica. En los años 50 se abandona la fase artesanal para constituirse como industria de primer orden y desde este momento, el sector editorial español se caracterizará por la estabilidad y el desarrollo.

El sector del libro aportó en el 2001 en torno a un 0,8% al PIB y un 1% de las exportaciones españolas, siendo la única industria cultural española de fuerte proyección exportadora, más incluso que el cine o la música (ocupa el 51 lugar en el ranking mundial del sector). Además la producción ha aumentado y se ha pasado de publicar 39.000 títulos en 1990 a 69.600 en el 2005.

Hablar de industria editorial a nivel mundial es hablar de la industria en el mundo occidental, tanto por la mayor actividad como por la concentración de la mayoría de los consumidores. El 90% de la población consume sólo el 10 % de libros, mientras que el 10% consume el 90% de la producción editorial.

En las últimas décadas, el sector editorial sufre, a nivel mundial, un proceso de concentración empresarial que concede el protagonismo a los grupos editoriales en detrimento de la estructura empresarial tradicional. Las razones de esta carrera de compras y ventas de editoriales se resumen en el hecho de que la mejor manera de crecer es absorber, y de que se buscan economías de escala así cómo vender para solventar problemas financieros.

La mayoría de las editoriales en España son pequeñas y medianas empresas privadas, cuya facturación no supera los 6 000 000€. En el año 2000 sólo 66 empresas superaban esta cifra., las cuales concentraban ¾ partes de la producción y el 80% de las ventas (FGEE 2001). Vemos por lo tanto, que el sector editorial español vienen marcado por una fuerte concentración, además, la mayoría de esas grandes empresas pertenecen a grupos empresariales originados por fusiones, absorciones o integraciones de medianas y pequeñas editoriales. En España, 6 grupos editoriales acaparan el 70% de las ventas, además en la mayoría de los casos tienen vinculaciones con otros sectores culturales, generando una concentración vertical y multimedia.

La concentración empresarial tiene rasgos internacionales, destacando la presencia de multinacionales del libro como Bertelsmann o Vivendi. Estas empresas han buscado editoriales españolas para introducirse en el mercado español, pero también hay presencia de grupos extranjeros que han creado filiales y estructuras propias de producción en España: McGraw Hill o Heinemann. Esta introducción tiene consecuencias ya que buena parte de los beneficios salen fuera d e España, generando a su vez una situación oligopolística. También vemos consecuencias culturales con una mayor presencia de la cultura foránea en los contenidos producidos. Un dato a destacar es que el 28% de los libros españoles editados en los últimos años no son españoles.

Aún así, también podemos hablar de la presencia de grupos españoles en el extranjero, especialmente en Latinoamérica. En el 200, un 45% de los libros exportados fueron a Iberoamérica.

Producción de libros

Durante el año 2005, el volumen total de ejemplares editados fue de 321.469.155, un 3,5% más que en 2004. Mientras que el número total de títulos alcanzó los 69.598, lo que significa un 2,6% más que en al año 2004. Del total de títulos editados, 35.046 fueron títulos nuevos y 34.552 reimpresiones o reediciones.

Estos datos no se corresponden con el escaso índice de compra y lectura de nuestro país, en la práctica, obedece más bien a una estrategia de las editoriales para no perder cuota de mercado ante la disminución global de la tirada y sobre todo de las ventas: intentan vender los libros valiéndose del efecto “novedad” que a su vez finaliza con una nueva “novedad”. Esto a su vez, trae como consecuencia la devolución, siendo en el año 2000 de un 20% y en el 2005 (FGEE 2001) de 29%, este porcentaje de devolución resulta 3,3 puntos porcentuales más alto que el año anterior. Particularmente crece la tasa entre las empresas medianas y pequeñas.

Precisamente esta es una de las peculiaridades claves de la industria editorial española, si la comparamos por ejemplo con Francia. En España se editan muchos títulos nuevos con tiradas cortas (porque hay índice de lectura bajos, en torno al 57%). España tiene un índice de lectura muy por debajo de la media de los Europeos, por lo que necesita incentivar la lectura con campañas de promoción o publicitarias, así cómo con una red de bibliotecas que cumplan el objetivo de extender el acceso al libro. En este sentido, es importante también la unión de las bibliotecas tradicionales con las escolares.

En cambio Francia, con unos índices de lectura del 72%, edita menos títulos nuevos pero con tiradas más largas.

España Francia
Índices de lectura 57,1% 72%
Producción de libros 69.598 (2005) 53.462 (2005)
Tirada 7.529 (2005)
Las devoluciones suponen un gasto sustancial de almacenamiento y gestión, frente a estos gastos y la escasa atracción que supone para las editoriales la venta por saldo, algunas editoriales proponen la destrucción material de los libros pese a la protesta de los autores.

Para evitar este factor de devolución, las editoriales pretenden asegurarse las ventas con la tendencia a producir libros de demanda masiva, entre los que destacan: la producción infantil y juvenil, los libros de enseñanza no universitaria y la literatura. Por su parte, el texto especializado tiene una tirada media inferior a estos últimos.

Por materias, la facturación con respecto al año anterior quedó de la siguiente manera; Literatura, con un 21,4%, y Libros de texto, con un 23,8%, son las materias que alcanzan mayor cuota de participación respecto al total. Con un porcentaje bastante más bajo se encuentran Ciencias Sociales y Humanidades (10,5%), Infantil/Juvenil (9,6%), Diccionarios/Enciclopedias (7,6%), Divulgación general (7,2%), Científico/Técnico (6,5%) y Libros prácticos (6,1%). Han aumentado su facturación en esta edición, las materias de Ciencias Sociales y Divulgación general. (FGEE, 2005)

Tabla obtenida del Estudio anual de la Federación de Gremios de Editores de España del 2005

Es importante destacar las ediciones de bolsillo como producción de gran potencialidad en el mercado, que ha experimentado un ascenso en la última década, hasta representar más de una décima parte de la producción y facturar cerca del 5%.

Exportaciones e importaciones

A nivel geográfico, hay que destacar el descenso significativo de las exportaciones españolas a la Unión Europea, siendo 269.931 miles de Euros las cifras absolutas, frente a los 294.553 miles de Euros del año 2004. Las exportaciones hacia Iberoamérica han registrado un ligero aumento (1,50%), alcanzando la cifra de 147.513 miles de Euros.4

Estados Unidos es, sin duda, el gran mercado de principios del siglo XXI, por sus dimensiones y porque este país es uno de los agentes impulsores de la cultura global de manera acorde con su poder económico y geopolítico. Como mercado exterior para la industria editorial española, es el segundo país receptor de nuestras exportaciones en el continente americano, sólo precedido por México. En este momento existen siete editoriales instaladas en este país, que ofrecen sus productos editoriales en todos los Estados que lo conforman.5

Atendiendo a las diferentes zonas geográficas, las cifras de exportación del sector del libro en los últimos dos años han sido:

Tabla obtenida del Estudio anual de la Federación de Gremios de Editores de España del 2005

En cuanto a las importaciones, en el año 2005 se alcanzó un volumen global de 43.927 miles de Euros, lo que representa un crecimiento de la cifra en un 10,55%. A destacar, la importancia de las adquisiciones a la Unión Europea (96,40% del volumen económico importado).

Los países que exportan mayor cantidad de libros a España son, por este orden, Reino Unido, Francia y Alemania, y las materias son Lingüística/Filología, Generalidades y Ciencias Médicas.

Nuevos puntos de venta

Las tradicionales librerías ofrecen al usuario una importante labor de asesoramiento y atención personal. Por otro lado, existen grandes cadenas de librerías, a menudo ligadas a grupos editoriales (La casa del libro, Crisol…) donde no se pretende tanto guiar al cliente, sino maximizar las ventas. Estas cadenas de librerías se asientan en grandes ciudades.

Ambas vías de venta de libros son competencia directa, en la cual sale peor parada la pequeña librería, ya que las cadenas crean sinergias, ahorran costes, mejoran lñas condiciones de marketing y comunicación, haciéndose más fuertes ante el editor y el distribuidor.

Las librerías/cadenas de librerías tienen en el 2005 un 48,8% de cuota de mercado, un porcentaje algo inferior al del ejercicio anterior (49,2%).

En los últimos años, se suman las grandes superficies comerciales como centro de venta de libros, lo cual llega a desculturalizar a el libro, ya que se utiliza como reclamo, además la estrategia consiste en la exposición y venta de títulos de demanda masiva, como enseñanza y literatura además de jugar con los descuentos en el precio. Las ventas en hipermercados suponen el 9,8% de las ventas, con una disminución de 0,4 puntos porcentuales respecto a 2004.7

En la tabla siguiente se refleja la cifra de facturación y la cuota en el mercado interior de los distintos canales de comercialización en el año 2005:

Tabla obtenida del Estudio anual de la Federación de Gremios de Editores de España del 2005

La evolución de las ventas de libros a través de los distintos canales de comercialización adquiere especial relevancia en los momentos actuales y está relacionada con los cambios que están experimentando los hábitos de compra de los españoles y la introducción y el desarrollo en el mercado de nuevos productos editoriales.

Una de las estrategias para maximizar las ventas es el marketing y la promoción. Los medios publicitarios son principalmente los folletos, el material impreso y al televisión, incluso éste último está favorecido por la Ley del libro 9/1975.

Distribución del precio del libro

El reparto del precio de un libro viene a repartirse de la siguiente manera:

El coste material del libro: 20%
Gastos de administración y gestión (editoriales): 10%
Promoción y publicidad: en torno al 10%
Beneficio neto de las editoriales (selección y asesoría): 10%
Distribuidores: 10%
Puntos de venta: 30%
Descuentos: entre un 5% y un 10%
Gastos de almacenamiento: 10%
Beneficio neto de librerías: ente un 20% sin descuentos y un 0% e incluso pérdidas si aplican el máximo descuento.
Con esta distribución se intenta asegurar que todos los agentes dispongan de un beneficio que ronde el 10%.

La costumbre a asignado al creador un 10% del valor de su obra, en calidad de derechos de explotación comercial. Ese porcentaje puede oscilar dependiendo de si es una gran empresa editorial la contratante (14%), o una editorial mediana(6%), o incluso pequeña (8%).

También existen situaciones minoritarias, en las que el autor cobra cifras millonarias en concepto de derechos de autor, basándose el criterio en la tirada.

Las editoriales agremiadas pagaron por la compra de derechos en el año 2005 un total de 167,6 millones de euros. De ese total, 150,7 millones se pagaron por la compra de derechos de autor y 16,9 por la compra de otros derechos. Lo que se paga en concepto de derechos de autor representa un 5,1% del total de la facturación de las empresas editoriales. El 68,3% de la cantidad total se paga a autores españoles.

Actualmente, la elección del autor se basa en su prestigio y notoriedad. Cuando las expectativas aseguran grandes éxitos, se pasa a realizar una verdadera subasta de autores.

Hábito de lectura

La media de horas dedicadas a la lectura en España es de cinco horas a la semana de media, tiempo insuficiente para cubrir la sobreproducción. España, contiene un grupo minoritario de personas (en torno al 20%) que lee mucho, todos los días, y otro grupo mayoritario (en torno al 45%) que no lee nunca.

Según los datos extraídos del último estudio de hábitos de lectura y compra de libros, promovido por la Federación de Gremios de Editores de España en colaboración con la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, durante el 20059 el porcentaje de población que se considera lectora alcanzó el 57,1% (personas que leen con una frecuencia inferior a una vez al trimestre) frente al 55% del 2004, por lo que se puede decir que continúa la tendencia al alza registrada en los últimos años.

Existen diferencias en los lectores, según sexo (las mujeres leen más) y la edad (el grupo mayoritario es el de 25-40 años).

En cuanto al modo de lectura, sólo el 5% de los españoles toman libros prestados de las bibliotecas, y desde un punto de vista cualitativo, se ha presenciado un cambio en las motivaciones, pasando del tradicional deseo de instrucción a la lectura evasiva y de ocio.

Las políticas públicas en el sector del libro han tenido y tienen cuatro dimensiones importantes: la regulación, la fiscalidad, ayudas económicas y fomento a la lectura.

La revolución digital. La edición on-line

La revolución digital comienza con el cambio en el soporte de los libros con nuevos productos multimedia, y pasa por la utilización de la red como escaparate a la producción editorial convencional, por utilizar esa misma red para vender libros de papel, y . en los últimos tiempos, por la producción íntegramente digital comercializada o distribuida gratuitamente a través de la red (ebooks).

La diferencia de España es su desfase temporal, demostrada por la escasa incidencia de la producción multimedia. El comercio electrónico de libros y la producción digital se sitúan a niveles muy inferiores que en el resto de países. Lo cual representa una gran oportunidad perdida teniendo en cuenta el protagonismo de la industria editorial tradicional española en el sector del libro mundial.

Internet, en España, es sobre todo un medio que apoya la actividad tradicional, sirviendo para facilitar la comunicación entre distintos agentes del sector, y sobre todo, como medio de promoción de los libros tradicionales.

La producción de libros digitales y su distribución vía Internet supone cambios significativos y reducción de costes. Como no necesita al canal de distribución, el valor que representan los mayoristas en la cadena tradicional desaparece (10%), también se eliminan gastos de gestión de stocks(10%) y se destina un 10% a descuentos, todo ello conlleva la reducción del precio del libro hasta en un 50% con respecto al de papel.

Desde el punto de vista de la producción, la casuística concreta vuelva a confirmar que aunque Internet puede revolucionar las características del mundo del libro de papel, lo cierto es que no las cambia sino que más bien las vuelve a reproducir. Pero el mayor desafío de la edición on line es pasar de la producción al mercado, dado que el carácter habitualmente gratuito de la red.

En España, la producción on line un proyecto cada vez más hecho realidad. La biblioteca virtual Miguel de Cervantes, comenzó siendo una iniciativa de un equipo de trabajo de la Universidad de Alicante que decide en 1999 digitalizar libros de dominio público con el fin de difundirlos gratuitamente a través de la red y crear así una biblioteca virtual, dirigida sobre todo al público latinoamericano. Cervantesvirtual.com cuenta con más de 8.000 obras digitalizadas y recibe en torno a 160.000 peticiones diarias. Como la biblioteca se sitúa al margen del mercado se habla entonces de labor social.

Hay otras website de libros, con estructura vertical: incluyen la edición on line, ofrece un servicio editorial, y de asesoramiento.

Al margen de estas experiencias exclusivamente digitales, existe la producción on line procedente de la off line: casas editoriales con proyección real que tienen un sitio web con fines promocionales.

En resumidas cuentas, cuando llegó Internet, la industria editorial española lo utilizó básicamente como una tecnología más que favorecería la actividad interna necesaria en la edición convencional. Actualmente parece que la demanda está empezando a aparecer, website como la virtual Cervantes, está generando el hábito de leer on line, Literactiva el concurso de Edebé, contó con un millón y medio de conexiones y 2800 descargas del libro premiado. Por último, Veintinueve.com realizó 22.032 descargas de libros digitales en un mes, cifras insignificantes pero alentadoras.

Fue en 1995 cuando surgió en España la venta de libros tradicionales a través de librerias virtuales, después apareció la primera librería únicamente virtual: interbook que en 1999 vendía una media de 30 libros por día.

Una de las razones que frena la extensión de la producción digital es el soporte de lectura, el libro es ergonómico y portable, en cambio, los contenidos de Internet necesitan de un dispositivo electrónico para su lectura. Esta dificultad parece que no va a impedir el éxito de la edición digital, ya que las dificultades de leer en pantalla pueden desaparecer con la extensión del uso del e-book: un libro electrónico ergonómico, es un dispositivo totalmente autónomo y del tamaño de un libro tradicional, que permite la portabilidad y el hipertexto, así como la adaptación de caracteres, edición de textos, etc… Dispositivos de este tipo existen ya en el mercado, pero a unos precios aun elevados (300-600€).

La red es una herramienta que facilita la tarea creadora, puede utilizarse como fuente de información, y como herramienta de trabajo, pero sobre todo, existen software que facilitan escribir: corrigen la ortografía, traducen, e incluso crean personajes, historias, desenlaces…

También permite otra manera de escribir: el lenguaje multimedia, la entrada de nuevos autores y creaciones que desarrollen dimensiones hasta el momento inexistentes, como la interactividad con el lector, el posibilidad sonora y audiovisual… Pero lo único que se explota, por ahora, es la interacción entre escritor y lector, ya que la mayoría de la producción repite la linealidad del texto tradicional.

Otro de los aspectos más importante es el acceso a la edición, herramienta que impulsa la democratización del acceso a la edición, sin embargo, el acceso del lector no es tan simple debido a la abundante cantidad de información y producciones existentes en la red, lo que genera una necesidad de utilización de una estrategia publicitaria.

El problema fundamental del libro español en Internet es la propia red en España, se necesita una política decidida de extensión social de las redes en nuestro país para favorecer la demanda.

Las empresas editoriales no se lanzan a la aventura digital, dada la necesidad de inversiones iniciales y la incertidumbre de los resultados, se necesitan unas garantías de seguridad, ya que este sector siente el entorno digital como una amenaza, y realmente estará amenazado si no se posiciona en el campo virtual debido a la intromisión de agentes extranjeros.

Entre las medidas necesarias, podemos nombrar una política cultural que avanzara en la legislación que protege los derechos de autor, o la inversión en nuevas líneas de negocio en la red. La legislación española tiene que buscar un equilibrio entre el derecho a la propiedad intelectual y el derecho al acceso a la cultura.

Otra medida a contemplar sería la liberalización o flexibilidad de la legislación del precio fijo del libro en la venta on line. Así mismo, se debería actuar contra el problema fundamental del sector editorial en la red: el escaso índice de lectura al que se une el escaso nivel de penetración de las redes digitales.

Conclusiones

De todos es sabido que la lectura no es un hábito generalizado en ninguna sociedad, pero precisamente España se caracteriza por sus bajos índices de lectura (por ejemplo si lo comparamos con Francia y otros países europeos).

Con estos bajos niveles de lectura, es curioso que haya tanta oferta editorial, es decir tantas novedades editoriales, que luego no se venden. De ahí la corta tirada de todas las ediciones. Esta es la característica más relevante y destacada de la industria editorial española.

Sólo queda esperar que la nueva ley del libro, aprobada en 2007, beneficie a esta industria y conlleve mayores índices de lectura.

En definitiva, España necesita apostar fuerte por las nuevas redes y la presencia en ellas del sector editorial o en la próxima década la distancia con el primer mundo virtual será infranqueable.

_____
Notas:

1 Federación de Gremios de Editores de España 2005
2 Federación de Gremios de Editores de España 2005.
3 Le secteur du livre 2004-2005: quelques chiffres clés.
4 Federación de Gremios de Editores de España 2005.
5 http://www.federacioneditores.org/Actualidad/Actualidad_07.asp
6 Federación de Gremios de Editores de España 2005.
7 Federación de Gremios de Editores de España 2005.
8 Federación de Gremios de Editores de España 2005.
9 Federación de Gremios de Editores de España 2005.

__________
Bibliografía:

- Bustamente E. , Alvarez Monzonillo, J.M., Albornoz L.A., Buquet G, Franquet R., Gómez g., Moreno P.M., Zallo R., 2002 Comunicación y cultura en la era digital. Barcelona: Gedisa.
- Bustamente E. , Alvarez Monzonillo, J.M., Albornoz L.A., Buquet G, Franquet R., Gay C., Gómez G., De Miguel J.C., Moreno P.M., Zallo R., 2003 Hacia un nuevo sistema mundial de comunicación. Barcelona: Gedisa.
- www.federacioneditores.org/SectorEdit/DatosEstadisticos
- www.federacioneditores.org/Actualidad/Actualidad_07.asp
- www.ylos.com/spa/item/vendereninternet2.html
- www.culture.gouv.fr/culture/sedocum/dll-cd.htm
- www.centrenationaldulivre.fr

* María Ganzabal Learreta es doctora en Ciencias Sociales y de la Comunicación por la Universidad del País Vasco, en donde actualmente es profesora del Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad, y coordinará el Área de periodismo, comunicación audiovisual y relaciones públicas del Máster de Género que la propia universidad impartirá a partir de este año. Profesora de asignaturas como Empresa Audiovisual y Sistema Comunicativo Español y Vasco. Ha impartido diversas conferencias y escrito diversos artículos sobre industrias culturales y prensa dedicada a la mujer

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El cultivo de la persistencia

Por Margarita Valencia

“¿Cómo se cultiva la persistencia para seguir viviendo en Colombia a pesar de la adversidad?”

Esta fue la pregunta que la Biblioteca Luis Ángel Arango propuso a la comunidad y que más de cinco mil personas respondieron. La idea surgió en el marco de la designación de Bogotá como Capital Mundial del Libro, y en abril de 2007, en la Feria de Bogotá, se exhibieron las primeras cartas recibidas. En el segundo semestre se leyeron, seleccionaron y catalogaron las cartas y a finales de ese año se abrió en la Biblioteca la exposición Cartas sobre la mesa, con la curaduría de María Ospina. Se publicó además hace quince días un volumen de Libro al viento con una selección de estas cartas.

La convocatoria apuntaba —apunta— al poder de la palabra, a su capacidad de oponer una resistencia activa al enmudecimiento propio de la muerte: “porque el destino humano es este, no solo resistir, también influir para que los demás persistan”; y a la capacidad de supervivencia de un pueblo castigado por la guerra, que se empeña, no obstante, en imponer un camino diferente del que señala la violencia como única acción y única reacción: “Hemos logrado sobrevivir porque no nos hemos involucrado en ninguna guerra”, escribe Pedro Conrado Curdiz a un lector desconocido, “ni hemos patrocinado ni física, ni política, ni ideológicamente la violencia política. Creo que aquí está la fuerza interna de la esperanza; en esta civilidad a prueba de fuego”.

La civilidad pasa, necesariamente, por la palabra; así lo entiende también el niño Johnatan, quien muy gentilmente le pide a la oscuridad que no lo asuste más, que “sea un poco más clarita cuando duermo y podamos ser amigos.”

El Archivo Universitario e Histórico Javeriano Juan Manuel Pacheco, S.J. digitalizó las cartas, que pasarán a formar parte del archivo Cartas y Conflicto que desarrolla el Instituto de Estudios Sociales y Culturales Pensar de la Pontificia Universidad Javeriana.

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